Te estás cepillando como cualquier otro día y, al escupir, ves un poco de sangre. No tienes dolor, puedes comer con normalidad y quizá tus encías ni siquiera parecen especialmente inflamadas. Como la molestia es inexistente, resulta fácil pensar que no tiene importancia.
Sin embargo, que las encías sangren al cepillarse de manera habitual no debería considerarse algo normal. Una de las causas más frecuentes es la inflamación provocada por la acumulación de placa bacteriana, aunque también pueden influir el sarro, una técnica de cepillado demasiado agresiva o problemas periodontales.
Y hay algo especialmente importante: las encías pueden presentar un problema sin doler. Por eso el sangrado puede convertirse en una de las primeras señales que percibe el paciente.
¿Es normal que las encías sangren al cepillarse?
Un episodio aislado puede aparecer después de haber realizado un cepillado demasiado brusco o de haber lesionado accidentalmente una zona.
La situación cambia cuando encuentras sangre prácticamente todos los días.
Una encía saludable no debería sangrar habitualmente ante un cepillado realizado correctamente.
Cuando esto ocurre de forma repetida, conviene buscar la causa en lugar de acostumbrarse.
¿Por qué pueden sangrar si no me duelen?
La inflamación de las encías no tiene por qué provocar dolor.
De hecho, algunos problemas periodontales pueden evolucionar durante bastante tiempo con pocos síntomas.
El tejido puede estar inflamado y presentar una mayor tendencia al sangrado sin que exista una molestia intensa.
Esto explica por qué el dolor no es un buen criterio para decidir si nuestras encías están sanas.
1. La acumulación de placa bacteriana
La placa se forma continuamente sobre los dientes.
Cuando no se elimina correctamente, puede acumularse especialmente cerca del margen de la encía y entre las piezas.
Las bacterias presentes en esta placa pueden desencadenar una respuesta inflamatoria.
Como consecuencia, las encías pueden volverse más sensibles y sangrar con mayor facilidad.
¿Qué es la gingivitis?
La gingivitis es una inflamación de la encía que suele estar relacionada con la acumulación de placa.
Además del sangrado, pueden aparecer cambios de color, aumento de volumen o sensibilidad.
Sin embargo, algunas personas apenas perciben signos aparte de la sangre durante el cepillado.
Por eso puede pasar desapercibida durante bastante tiempo.
¿La gingivitis puede mejorar?
Cuando la inflamación está limitada a la encía y se controla adecuadamente la causa, puede mejorar.
La higiene diaria desempeña un papel fundamental.
Cuando además existe sarro, puede ser necesaria una higiene profesional.
Lo importante es actuar antes de que aparezcan problemas en los tejidos que proporcionan soporte a los dientes.
2. El sarro puede mantener las encías inflamadas
Si la placa permanece durante suficiente tiempo puede mineralizarse y convertirse en cálculo o sarro.
A diferencia de la placa blanda, el sarro queda firmemente adherido al diente.
Su superficie facilita además la acumulación de nuevas bacterias.
Cuando se encuentra próximo o por debajo del margen gingival puede mantener la inflamación y el sangrado.
¿Puedo eliminar el sarro cepillándome más fuerte?
No.
Una vez mineralizado, el cálculo no se elimina correctamente con el cepillado doméstico.
Aumentar la presión puede terminar irritando aún más la encía.
El sarro debe retirarse mediante procedimientos profesionales cuando está indicado.
3. Cepillarse demasiado fuerte también puede provocar sangre
No todo sangrado significa necesariamente gingivitis.
Si aplicas demasiada presión o utilizas una técnica traumática puedes lesionar el tejido.
En este caso suele existir una relación clara entre la zona donde ejerces más fuerza y el sangrado.
Pero cuidado: no conviene asumir automáticamente que la culpa es del cepillo si el problema ocurre todos los días.
Cepillar fuerte no significa cepillar mejor
Para eliminar correctamente la placa importa más la técnica que la fuerza.
Ejercer demasiada presión puede irritar las encías y favorecer otros problemas a largo plazo.
El objetivo es limpiar cuidadosamente el margen gingival sin traumatizarlo.
Si dudas sobre tu técnica, una revisión de higiene puede ayudar a corregirla.
4. El hilo dental puede hacer que una encía inflamada sangre
Muchas personas empiezan a utilizar hilo dental y se alarman porque aparece sangre.
La reacción inmediata suele ser dejar de usarlo.
Sin embargo, cuando existe inflamación entre los dientes, el contacto con el hilo puede hacer visible un sangrado que ya estaba relacionado con el estado de la encía.
Abandonar completamente la limpieza interdental puede favorecer que continúe acumulándose placa.
Aunque también puedes utilizar mal el hilo
El hilo no debe introducirse violentamente hasta golpear la encía.
Cuando el contacto entre dos piezas es estrecho, hay que controlar su entrada.
Después debe adaptarse suavemente a la superficie lateral de cada diente.
Una técnica demasiado agresiva puede provocar pequeñas lesiones.
5. La comida atrapada entre los dientes puede inflamar una zona
Puede ocurrir que no sangren todas las encías, sino únicamente un punto.
Si los alimentos se quedan continuamente atrapados entre dos piezas, pueden ejercer presión sobre la papila interdental y favorecer la inflamación.
El paciente suele notar que después de comer tiene que limpiar siempre exactamente el mismo espacio.
Cuando esto se repite, conviene estudiar por qué los alimentos entran con tanta facilidad.
¿Por qué puede quedarse comida donde antes no ocurría?
Los puntos de contacto entre los dientes pueden modificarse.
También puede existir una restauración, un movimiento dental o alguna alteración de las superficies próximas.
En determinadas situaciones una caries entre los dientes también puede modificar la anatomía de la zona.
La solución no debería limitarse a sacar la comida continuamente sin investigar el origen.
6. La periodontitis también puede provocar sangrado
La periodontitis afecta a los tejidos que proporcionan soporte a los dientes.
Puede existir pérdida de inserción y de hueso alrededor de las piezas.
El sangrado es uno de los signos que pueden aparecer, aunque no necesariamente está presente de la misma manera en todos los pacientes.
Además, la enfermedad puede avanzar sin producir dolor intenso.
¿Cómo distinguir gingivitis y periodontitis?
No puede hacerse correctamente únicamente mirándose al espejo.
Durante una valoración periodontal se estudian las encías, la profundidad alrededor de los dientes, el sangrado y otros signos.
Cuando está indicado también pueden utilizarse radiografías para valorar el soporte óseo.
La diferencia es importante porque el tratamiento y el seguimiento no son iguales.
¿Qué otros signos pueden acompañar a la periodontitis?
Además del sangrado pueden aparecer retracciones, espacios nuevos entre las piezas, mal sabor o movilidad.
Algunos pacientes observan que los dientes parecen más largos.
Otros no perciben prácticamente ningún cambio durante bastante tiempo.
Por eso las revisiones son especialmente importantes cuando existe sangrado recurrente.
¿Y si solo me sangra una zona?
Que el problema sea localizado no significa que debamos ignorarlo.
Puede existir acumulación de placa o sarro únicamente en ese punto.
También puede haber comida retenida, una restauración que dificulta la higiene o una bolsa periodontal localizada.
Si siempre sangra exactamente el mismo espacio, esa repetición aporta información útil.
¿Y si me sangran todas las encías?
Cuando el sangrado aparece de manera generalizada puede existir una inflamación más extendida.
Conviene valorar la higiene, la presencia de placa y sarro y el estado periodontal.
También es importante conocer otros factores médicos y hábitos del paciente.
No deberíamos intentar determinar la causa únicamente por la cantidad de sangre.
¿Puede una caries hacer que sangre la encía?
Una caries no suele ser la causa directa del sangrado gingival.
Sin embargo, una lesión situada entre dos piezas puede modificar la superficie y favorecer la retención de placa o alimentos.
La encía próxima puede terminar inflamándose.
Por eso cuando existe un problema muy localizado también se revisan los dientes vecinos.
¿Por qué me sangran las encías al comer?
Una encía inflamada puede reaccionar cuando alimentos duros ejercen presión sobre ella.
También puede existir una pequeña lesión traumática.
Si ocurre siempre entre los mismos dientes, la impactación de alimentos es otra posibilidad.
El patrón del sangrado puede ayudar a orientar la valoración.
¿El embarazo puede influir en las encías?
Los cambios hormonales durante el embarazo pueden modificar la respuesta de los tejidos gingivales frente a la placa.
Esto puede hacer que determinadas personas presenten mayor inflamación o sangrado.
Mantener una buena higiene y realizar los controles odontológicos indicados resulta especialmente importante durante esta etapa.
El sangrado no debería simplemente asumirse como inevitable.
¿Algunos medicamentos pueden favorecer el sangrado?
Sí, determinados tratamientos pueden influir en la tendencia al sangrado.
Si tomas medicación anticoagulante o antiagregante, por ejemplo, es importante comunicarlo al dentista.
No debes suspender ni modificar ningún medicamento por tu cuenta.
Además, aunque la medicación pueda hacer el sangrado más evidente, sigue siendo importante valorar el estado de la encía.
¿El tabaco puede ocultar algunos signos?
El tabaquismo puede modificar la respuesta de los tejidos.
En determinados fumadores, el sangrado puede resultar menos evidente pese a existir enfermedad periodontal.
Por eso no sangrar tampoco garantiza automáticamente que las encías estén sanas.
En estos pacientes adquieren especial importancia otros signos y la exploración periodontal.
¿Qué pasa si las encías sangran pero tienen un color normal?
Los cambios inflamatorios pueden ser muy discretos.
No siempre vas a observar una encía intensamente roja o muy hinchada.
Además, la pigmentación natural varía entre personas.
Por eso el aspecto visual no debería ser el único criterio para decidir si existe inflamación.
¿Puede desaparecer el sangrado mejorando la higiene?
Cuando el origen es una inflamación leve provocada por placa, mejorar el control de la higiene puede ayudar a que el tejido recupere progresivamente un estado saludable.
Sin embargo, si existe cálculo dental, una bolsa periodontal u otro factor local, puede ser necesaria atención profesional.
Lo importante es observar que exista una evolución favorable.
¿Cuánto tiempo debería tardar en mejorar?
No existe un plazo idéntico para todos los casos.
Una pequeña lesión traumática puede mejorar en pocos días.
Cuando existe inflamación por placa, la respuesta dependerá de conseguir una higiene eficaz y de si existen depósitos que no pueden retirarse en casa.
Si el sangrado persiste de manera repetida, conviene realizar una revisión.
¿Debo dejar de cepillar la zona si sangra?
En general, no.
Dejar de limpiar una zona donde existe placa puede favorecer que la inflamación continúe.
Lo adecuado es realizar una higiene cuidadosa y sin ejercer una fuerza excesiva.
Si el sangrado es importante, persiste o existe dolor, hay que identificar la causa.
¿Sirve utilizar un colutorio?
Un enjuague no sustituye el cepillado ni la higiene interdental.
Determinados colutorios pueden estar indicados en situaciones concretas, pero no deberían utilizarse indiscriminadamente durante largos periodos.
Si existe sarro o un problema periodontal, el colutorio por sí solo no eliminará la causa.
El tratamiento debe adaptarse al diagnóstico.
¿Y las pastas “para encías”?
Pueden formar parte de una rutina de higiene, pero tampoco sustituyen el control mecánico de la placa.
Cambiar de pasta dental no resolverá por sí solo una acumulación importante de cálculo o una enfermedad periodontal.
La clave sigue siendo saber por qué están sangrando las encías.
Después pueden elegirse los productos más adecuados para cada situación.
¿Cuándo conviene acudir al dentista?
Si observas sangre un día después de haberte cepillado de forma demasiado brusca, puede tratarse de un pequeño traumatismo.
Conviene realizar una revisión cuando las encías sangran de forma habitual durante varios días o semanas, aunque no exista dolor.
También si aparecen inflamación, retracción, mal sabor, movilidad dental o sangrado espontáneo sin cepillarte.
En Clínica Dental MB Aldaia, valoramos el estado de las encías y los tejidos que rodean los dientes para determinar si el sangrado está relacionado con una inflamación superficial o existe algún problema periodontal que necesite atención.
Porque si cada vez que te cepillas aparece sangre pero nunca sientes dolor, la ausencia de molestias no debería tranquilizarte por completo. En muchas ocasiones, el sangrado es precisamente la forma que tienen las encías de avisar antes de que aparezcan síntomas más evidentes.